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Tener buenos modales implica tener conciencia de los demás y de sus sentimientos

De niña (5-6 años) recuerdo una reprimenda de mi padre, más en el tono de voz y la mirada que en las palabras , debido a mi comportamiento en la mesa.

Recuerdo que le pregunté qué importaba y hasta hoy resuenan sus palabras: “los buenos modales son un acto de respeto hacia los demás y hacia vos misma…”  No recuerdo todo lo que me habrá dicho luego, pero recuerdo esas palabras y sobretodo la seriedad y convicción con la que lo dijo.

Hoy en día observo con sorpresa la falta de buenos modales básicos en nuestros niños y ni hablar en los adolescentes.  Hablando con amigos he escuchado ya algunas explicaciones, como ser; “que las costumbres de hoy son más laxas” o “que los medios de comunicación provocan la utilización de comportamientos poco corteses”, entre otras.

También es cierto que nuestro ritmo de vida actual provoca a veces una actitud egoísta, pensamos sólo en nuestra necesidad y olvidamos ser amables con los demás.

 

En la búsqueda de la felicidad de nuestros hijos hemos pasado de la rigidez a la laxitud.  Tanto nos restringían y controlaban nuestros padres que nosotros hemos dado peligrosas libertades a nuestros hijos/as. En nombre del respeto y la privacidad hemos olvidado mantener el ojo vigilante y en nombre de la confianza hemos olvidado chequear dónde y con quién pasan el tiempo nuestros niños.

Con este mismo pensamiento y bajo el  concepto de que “es lo que se hace hoy en día”  o peor, “todo el mundo es así” permitimos que nuestros pequeños no tengan idea de cómo comportarse en un medio.

Nos corresponde (como padres y/o cuidadores o encargados) convertir a nuestros pequeños en hombres y mujeres educados, al menos acorde a nuestras normas de cultura.

 

¿Pero cual es la importancia de los buenos modales?

Un niño con buenos modales se mueve con mayor facilidad en su ambiente, hace amistades con mayor facilidad y su comportamiento es apreciado por los que le rodean. Pero tan o mas importante es el hecho de que creemos en nuestros pequeños la CONCIENCIA de que sus buenos modales son un acto de respeto, consideración y reconocimiento del otro y de su sensibilidad.

COMO CRIAR UN NIÑO/A CORTÉS Y AMIGABLE QUE SE SIENTA CÓMODO EN CUALQUIER SITUACION SOCIAL

Más fácil decirlo que hacerlo, ciertamente.

Sin embargo, los buenos modales son un hábito y deben ser aprendidos a muy temprana edad y reforzados constantemente.

Les recuerdo una vez más que los primeros cinco años de vida son el cimiento de la crianza de nuestros hijos/as.  No se acaba ahí el trabajo , claro está!  Pero si fuéramos alfareros os diría que es cuando la arcilla está blanda que podemos darle forma.

Luego podremos agregar detalles como el brillo etc. pero el molde básico de nuestra obra maestra se encuentra en los primeros momentos.

ALGUNOS MODALES BÁSICOS

EN LA MESA

A los 3 años podemos  esperar que un niño/a permanezca sentado a la mesa por 10/15 minutos, incluso 20. Que utilice cubiertos (cuchara), que se limpie la boca con una servilleta y que no arroje alimentos al piso.

Siempre manteniendo contacto visual podemos decirle “no tiramos la comida al piso, si no nos gusta o ya no queremos, se dice –no gracias …”

Modelar la conducta en la mesa desde los primeros años de vida es fundamental.

Cada familia tiene un ritual durante la comida principal para comenzar a comer ya sea “Buen apetito” o una plegaria o simplemente dejar en claro que todos deben estar sentados para comenzar a servirse.

Esto envía el mensaje de ser parte de una comunidad y el hecho de observar y ser partícipe del mismo afianza el sentido de pertenencia del niño.  De ahí que los pequeños actos de pasar el plato y que cada miembro de la familia se sirva, pasar el canastillo de pan, la sal, etc.  son actos de solidaridad activa. 

 

Asegurarnos de que nuestros teléfonos celulares no están en la mesa y que el televisor permanezca apagado es muy importante, ya que nuestra atención estará con nuestra familia.

Sobre todo si tenemos que ayudar a los pequeños y corregirlos con paciencia y gentileza.

También tendremos que dar el ejemplo, mostrar como mantener la boca cerrada al masticar, utilizar los cubiertos en vez de las manos o limpiarse la boca con la servilleta.

Cuando nuestro preescolar muestra signos de inquietud y desea abandonar la mesa preguntemos si ya terminó y le explicamos que se dice permiso.

En resumen: estos hábitos deben ser introducidos desde los primeros años y siempre premiando con reconocimiento cuando el niño/a logra, ya sea unos minutos más de paciencia o imita colocar la servilleta en la falda.

 

POR FAVOR  y GRACIAS

A los 18 meses un bebé puede decir las palabras sin entender el concepto. Sin embargo, entre los 2 ½ y 3 años ya pueden entender.

Es importante que cada vez que deseen algo se les recuerde decir por favor y al recibir gracias.

Prestemos atención y recordemos con gentileza “que se dice…”  Y como siempre el ejemplo vale mil palabras.  Los niños son imitadores natos!

 

COMPARTIR

Entre los 2 y 3 años los niños pueden entender la idea de compartir y tomar turnos, aunque ciertamente no les gusta !

Qué podemos hacer?

Cuando vayan a jugar a casa de su amiguito/a podemos darles 2 juguetes iguales (por supuesto que deben ser económicos y muy reemplazables) alentarles a que den uno a su compañerito/a de juego.

 

TURNOS

Podemos hacer un juego en casa:  “El turno de Papá de hacer o tener tal o cual cosa…o el turno de María o Pedro de usar tal o cual cosa.  Alentando al que tiene el turno como a los que esperan.

 

PEDIR DISCULPAS

Si bien es cierto que un bebé de 18 meses puede tener un sentimiento básico de empatía, no se puede esperar que entienda porqué tiene que disculparse. A partir de los 2 ½ a 3 años entenderá el concepto de pedir disculpas, pero esta muy centrado en su propio universo para hacerlo.

QUÉ PODEMOS HACER?

Si nuestra/o preescolar le saca un juguete a su amiguita o le pega a alguien o tiene alguna otra conducta agresiva, como tirar el pelo etc., apelemos a su empatía:  “Pegar (tirar el pelo etc.) duele”.

Podemos decir eso hace daño… y agregar que “Cuando hacemos daño o lastimamos a alguien decimos : LO SIENTO, o PERDÓN o DISCULPA.”

 

SALUDAR Y CONVERSAR

Algo que noto en la consulta (y no me refiero a niños pequeños, de quienes se puede esperar sino a niños/as escolares e incluso adolescentes) es que muchos entran al consultorio y no saludan, no se despiden, no saben como dirigirse a las personas en el consultorio, etc. Una vez más recordemos que los hábitos se adquieren a temprana edad.

 

Algunos consejos:

Podemos enseñarles desde los primeros años a mirar a los ojos a las personas con quién hablan.  (Sugerencia:  Pedirles que se fijen en que color de ojos tiene la persona con quien están hablando.  Recordarles que no tienen nada de que tener vergüenza.  Esto además es un constante refuerzo a su autoestima.)

Alentarles a contestar las preguntas que se les dirigen durante una conversación recordándoles que decir “no sé”  también está bien.

Enseñar a nuestros pequeñitos/as a no interrumpir una conversación a no ser que sea una emergencia (necesitar ir al baño por ejemplo).  Sugerir tener una señal como levantar la mano en estos casos.

Aprender a escuchar a la persona que habla antes de interrumpir o decir algo.

Para esto varios expertos sugieren juegos en la casa donde los miembros de la familia se sienten en círculo y cuenten una pequeña historia o anécdota o algo que ocurrió en el día y si alguien interrumpe es un punto menos, un adulto puede encargarse de llevar los puntos como si fuera un juego de mesa y hacer el juego más interesante haciendo preguntas a los que escuchan, como por ejemplo “Qué piensas de lo que Juancito hizo o dijo”, o “Qué te pareció eso”  de manera a obligarlos a prestar atención al que habla.  Con este pequeño juego podemos practicar la escucha activa, la interacción familiar y monitorear la manera en que los niños resuelven situaciones.

 

TOSER/ESTORNUDAR

Es muy común observar niños e incluso adolescentes que tosen o estornudan en lugares públicos sin cubrirse la boca o cubriéndose con las manos.  No solo como un gesto de consideración al otro sino como imperativo de salud pública, debemos desde muy temprana edad enseñar a nuestras/os pequeñitos a toser y /o estornudar en el hueco del codo.

Sugerencia: a los mas chiquitos suelo decirles que el hueco del codo es el basurero de la tos y el estornudo. A los escolares les doy la explicación formal del riesgo de contagio al toser o estornudar sin cubrirse o cubriéndose con las manos que luego tocan otras superficies o personas y esparcen los microbios propagando así enfermedades.

Por último hablemos de cómo dirigirnos a los adultos. Si bien es cierto que muchos adultos jóvenes no tienen problemas en ser dirigidos por su primer nombre, es importante hacerles entender a nuestros pequeños que eso es algo que el adulto debe ofrecer.  Por ello siempre enseñarles a que digan Sr., Sra., o Srta., o utilizar el título:  Profesor, profesora, Licenciada, Doctor, Doctora, etc.  Si el adulto en cuestión dice, “ Puedes llamarme Ramón, o Estela … es otra cosa.”

Creo que estos puntos cubren las cortesías básicas para los que nos rodean y recuerden que este entrenamiento debe ser constante, amable y ejemplificado por nosotros.

Saludos y como siempre vuestro aporte es bienvenido.

Dra. Mirta

BUENOS MODALES
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